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Patrimonio - Arte - Okondo

Parroquia de Nuestra Señora de Unza

Situada en el barrio de Irabien en el valle de Oquendo, es una iglesia neoclásica construida entre 1772 y 1777. Dispone de planta de cruz griega cubierta en el crucero por una gran cúpula apoyada sobre pechinas y en los brazos por bóvedas de lunetos. Al pórtico principal se accede mediante un gran arco de medio punto flanqueado por pilastras, en el costado sur se levanta otro pórtico lateral compuesto por cinco arcos de medio punto. Dispone de dos torres compuestas por cinco cuerpos separados por líneas de imposta, el cuerpo de campanas esta horadado por cuatro vanos arqueados.

La obra se pudo llevar a cabo gracias a las generosas aportaciones de don Juan de Ibarrola y Castañiza, vecino de Oquendo aunque residente en Méjico donde había hecho fortuna gracias al comercio del hierro y otras mercancías. El Conde de Ayala y Duque de Berwich patrón de la iglesia accedió a la construcción de la nueva parroquia imponiendo algunas condiciones. En un inicio se comprometieron en esta obra los maestros de arquitectura Manuel de Arechavala y Mendieta junto a José Manuel de Goyri, aunque finalmente Manuel de Arechavala se retiraba del compromiso por motivos económicos dejando toda la obra a José Manuel de Goyri. El seguimiento de la misma fue constante, los cimientos los reconocía en 1772 Francisco Antonio de Ganceo y Mendieta, los arquitrabes, cornisas, capiteles y arcos lo revisaban en 1775 Manuel de Arechavala y Agustín Mezcorta y la obra completa Sebastián de Entrambosrrios y Cipriano de Garagorri.

El retablo mayor es también neoclásico, tiene aspecto de baldaquino. Consta de banco, ocho columnas de capitel corintio y fuste liso jaspeado que sustentan un gran entablamento con cuatro jarrones en las esquinas y un ático. Sobre el templete o sagrario del centro se apoya la imagen de la Virgen de cierto tono neoclásico. En el ático están las tallas de Cristo crucificado y en el remate una imagen de buenas dimensiones que representa a la fe. Los retablos laterales de la Virgen del Rosario y la Soledad son barrocos y proceden de la antigua iglesia, mientras que el de la Sagrada Familia es moderno. El altar del Rosario es de pequeño tamaño, consta de banco un único cuerpo flanqueado por columnas salomónicas y entablamento con frontón curvo partido en dos volutas. La talla titular es una interesante obra del siglo XVII bien dorada y policromada. El retablo de la Inmaculada es similar al descrito, estuvo dedicado a la Virgen de los Dolores y hoy lo preside una Inmaculada moderna.

A los retablos hay que añadir algunas imágenes y pinturas sueltas. Lo más destacable es el lienzo de la Virgen con el Niño, San Juanito y unos ángeles, firmado por el pintor granadino José de Cieza en 1674. La composición es deudora de modelos flamencos generalizados en España durante el siglo XVII. Se trata de un tema sagrado tratado como si fuera una escena de género, la Virgen ofrece una rosa al Niño símbolo de su Pasión, mientras que este observa a San Juanito y al cordero que le acompaña, en el centro de la escena un corro de ángeles danza al son de la guitarra.

Entre la orfebrería destaca entre otros objetos un cáliz neoclásico y una custodia de plata con ostensorio con rayos y ráfagas del siglo XVII.

Parroquia de San Román

Iglesia de planta de cruz latina cubierta por siete bóvedas de lunetos y una de aristas en el crucero. Los arcos fajones son de medio punto y se apoyan al exterior en potentes contrafuertes. Fue construida hacia 1734 tras derribar la antigua construcción, de las obras de reedificación se encargaba el maestro Juan Andrés de Llaguno Fernández de Jáuregui padre del famoso académico y ministro Eugenio Llaguno y Amirola. La obra la reconocía una vez terminada el maestro cantero Martín de Larrea. El pórtico occidental es de planta cuadrada y ocupa la base de la torre, una construcción esbelta rematada por un cuerpo de campanas con cuatro vanos y levantada hacia finales del siglo XVIII.

El retablo mayor es de tendencia neoclásica y está compuesto por banco, cuerpo principal dividido en tres calles por columnas de capitel corintio y fuste liso jaspeado que sustentan un entablamento sobre el que se apoya el ático. Está presidido por una imagen de San Román vestida con atuendo militar y realizada en Orduña, de su policromía se encargaba el pintor dorador Juan Antonio de Jáuregui. El pabellón pintado del fondo lo realizaba el también pintor orduñés Juan Ventura de Pererda. En el crucero se sitúan los retablos laterales de la Virgen del Rosario y la Soledad, ambos barrocos, construidos en el siglo XVIII. El del Rosario consta de banco, cuerpo principal dividido en tres calles por columnas salomónicas y ático. Está presidido por una imagen barroca de la Virgen del Rosario acompañada en las calles laterales por las de San Isidro y San José. En el ático se sitúa la talla de San Antonio de Padua rodeada de decoración vegetal.

El retablo de la Dolorosa dispone de pequeño banco, cuerpo principal de una sola calle, con cuatro columnas salomónicas pareadas y retranqueadas, y un ático semicircular. Está presidido por una talla de vestir de la Dolorosa acompañada en el ático por otra de San Antón.

La orfebrería es abundante, dispone de varios cálices y otros objetos de interés. De entre los cálices destaca uno del siglo XVIII con escudo real e inscripción en su base. Fue enviado en 1791 para la ermita de San Prudencio por don Juan Francisco de Urquijo tesorero de la Reina Maria Luisa de Parma. Igualmente destacable es la custodia mejicana realizada en 1777 y enviada por don Francisco Antonio de Alday.

Ermita de San Bartolomé

Construcción rural de planta rectangular cubierta por bóveda de madera y tejado a dos aguas. Ha sido restaurada durante el siglo XX.

El retablo mayor está a caballo entre la fase rococó y el estilo Neoclásico. Es de buenas dimensiones y fue realizado a finales del siglo XVIII. Consta de amplio banco, un único cuerpo dividido en tres calles por dos columnas de capitel corintio y pilastras laterales, un gran entablamento partido y ático presidido por una talla barroca de San Bartolomé. En las calles laterales se coloca la imagen de la Magdalena penitente procedente probablemente de su antigua ermita desaparecida en el siglo XVIII. En la calle derecha se sitúa la imagen del Papa San Atanasio procedente de la antigua ermita de San Vicente. El ático lo preside una imagen de San Antonio Abad. La policromía que cubre el retablo es neoclásica. La imitación de jaspes relega al oro a un segundo plano destinado a los motivos decorativos.

Ermita de San Prudencio y San Esteban

En un inicio estuvo dedicada únicamente a San Prudencio y tras la ruina de la ermita de San Esteban su culto se unió a esta. Tiene planta rectangular cubierta por tres tramos de bóveda, dos de arista y dos de lunetos separadas por arcos fajones de medio punto. Dispone de una sacristía de planta cuadrada y bóveda de arista. La portada se sitúa en el lado sur, es adintelada sin elementos decorativos.

El retablo es un simple marco neoclásico con columnas corintias, rematado por un frontón triangular. Está presidido por las imágenes de San Prudencio y San Esteban en el remate. Fue realizado por Alejo de Unzaga en 1821.

Ermita de San Sebastián de Otaola

Situada en el barrio Otaola, es de planta rectangular cubierta por dos tramos de bóveda de arista sustentados por arcos fajones de medio punto. Fue reconstruida hacia mediados del siglo XVIII y restaurada en 1914.

El retablo es barroco construido en el siglo XVII, dispone de un único cuerpo dividido en tres calles por cuatro columnas de fuste estriado y capitel toscano. Está presidido por una talla de San Sebastián procedente de Otraza ya que la original de esta ermita fue robada.

Capilla de Nuestra Señora de la Salud o "Salus infirmorun"

Es una iglesia privada construida por don Francisco Zuricalday y Urquijo. Es de planta de cruz latina con campanario a los pies.

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